Sin importar el nivel en que se encuentre siempre se deben trabajar los básicos.
Las sentadillas, ejercicio básico y necesario para el corredor de montaña ya que estimulan el gastronemio y recto femoral, soportes de la biomecánica al subir.
Cada persona tiene una serie de características que hacen de este movimiento algo distinto para cada una, de ahí que no hagas caso cuando te dicen de la rodilla, de la espalda, de la separación de las piernas.
No todos tenemos la misma estructura osea. Largo y ángulos del fémur.
Ni el mismo rango de movilidad, ni de tensión los músculos aductores.
La capacidad de mantener la tensión en los abdominales no es igual para todos.
Por último algunas personas presentas lesiones.
Todos somos diferentes, debemos entrenar diferente.
En las carreras de montaña con desnivel importante las cuestas se suben CAMINANDO En algunos casos será la mejor opción. No por caminar iremos más despacio, podemos ayudarnos de las manos al igual que en mayores pendientes pero en este caso iremos con un paso más largo y rápido.
Días o a lo mejor meses de no trotar una ruta urbana.
Entre natación, calistenia, crossfit, mtb, trail run y algunos doscientos, cuatrocientos o miles en pista.
Hoy me toca una hora de trote muy tranquilo, me puede «cobrar factura» tanto rato de trote.
Divido la hora sin salir de Pueblo Quieto, capital de Purisol, en cinco partes iguales.
Primeros doce minutos, para mí muy importantes, es la respuesta a la adaptación al sufrimiento. Muy planos, entre césped, tierra, gradas, lastre y cemento. Se elevan mucho las pulsaciones, pero lo importante es regularlas. La gente que trota en esta madrugada se quedan viendo las chancletas, el pantalón militar y la camisa camuflada se guerrilla urbana.
Segunda parte, cuestas, si voy a hacer una maratón en Sur América, me toca entrenar cuestas, para no llevarnos sorpresas, como le pasó a la esperanza maratoniano de Purisol, cuando hizo en recorrido en taxi, vio la subida y se cambió de distancia, corrió veintiuno.
Las cuestas se sienten mejor si se suben por las aceras mal hechas, descuidadas con huecos, muzgo y basura, así es la «muni» de Purisol.
Llegamos a la tercera parte, parque de niños, con superficie de alfombra, cancha de baloncesto, sin aros y con marcos para patear bolas.
La cuarta parte es en el sendero de cuatrocientos metros, varias veces aumentando la velocidad, hasta donde sea posible y lo permitan los noventa y cuatro kilos y los sesenta y cinco años.
Los últimos doce minutos, fueron de regreso, calle, aceras y la famosa autopista en donde los carros nos pasan a cien por hora, en los únicos dos kilómetros que están en perfecta condición.
Al final, todo bien, me mido manualmente el pulso, ciento doce, la segunda toma un minuto después cuarenta y nueve.
Aún tenemos tiempo para trabajar, sea para los cuarenta y dos de calle o los cien de trillos…
El rendir en las competencias, depende en gran medida de la autoconfianza.
Desde unos días antes y minutos de que inicie la competencia, el deportista debe estar en las mejores condiciones posibles, manteniéndose hasta la finalización de la competencia.
Conseguir los objetivos que uno se propone previamente, tiende a aumentar la percepción de control y a fortalecer la autoconfianza, por lo que la relación entre expectativas y logros es muy importante.
Habrá entonces que:
• Definir con claridad el objetivo
• Marcar el plazo para conseguirlo
• Plantear objetivos intermedios
No sólo se debe trabajar con objetivos de resultado (marca, puesto) sino además con objetivos de realización, centrados en la ejecución o realización de la conducta.
Para aumentar la autoconfianza en algunos competidores (competidores inexpertos o competidores con baja autoconfianza) conviene centrarse en objetivos de realización durante algunas participaciones en competición, para retomar objetivos de resultado para otros momentos.