Al igual que todos los sábados, no reunimos para entrenar. Luis me cuenta que encontró una ruta nueva, llegó con la hoja cartográfica con unos rayones indicando la ruta.
Perfecto, salimos del Valle de la Rocas…
Dos horas más tarde, comienza lo que iba a ser un entrenamiento normal.
Subimos y bajamos por ese trillo que cada vez se hace más angosto por lo tupido de la selva tropical costarricense. Creo que nos perdimos: al final de esta subida en la roca, veo un rótulo, creo que nos vamos a ubicar. Encontramos la siguiente leyenda: PELIGRO ZONA MINADA.
Las municipalidades instalaron máquinas biomecánicas en los parques con el fin de que la población la utilice con fines de salud.
El problema fue que solo los instaló, no hay ninguna regulación sobre el uso de los equipos.
En algún momento me ofrecí a las autoridades municipales y a los Comités de Deporte y Recreación, para capacitar a los vecinos sobre el buen uso de las mismas, sin ningún resultado.
Existen máquinas y barras en donde se puede preparar físicamente un atleta de alto rendimiento, así como hay otras que solo sirven para fines recreativos.
Me voy a dar la tarea de analizar algunos parques en el cantón de Barva, explicar el uso de las máquinas y plantear algunos circuitos de entrenamiento en los mismos, desde nivel muy ajos, hasta alto rendimiento.
Hace algunos años, por motivos laborales viajaba los fines de semana al lindo pueblo de Purisol.
Entre los personajes del pueblo, se encontraba Mincho, aficionado a todo tipo de licor, viajaba en su bicicleta roja por todo lado, desde las cantinas clandestinas hasta los bares exclusivos de los hoteles del pueblo.
Todas las noches llegaba a la plaza a ver la mejenga con una burbuja de Cacique o un par de latas de Águilas, la bici la dejaba en la acera alrededor de la plaza.
En una mejenga entre empleados de una bananera contra los policías, se da a conocer la noticia de que el Alcalde quiere ser diputado. Hace una fiesta en la finca de sus suegros e invita a todo el pueblo.
El primero en llegar fue Mincho, que deja su bicicleta en la entrada de «La Angelina», nombre de la finca de los Artavia.
A las dos horas, alguien le pregunta a Mincho el porqué deja la bici en cualquier lado, a lo que responde que todo Purisol sabe que es bici es de mi persona y nadie la toca.
Mincho se despide, no sin antes llevarse un gallo de carne y un sobro de ron Colorado que quedaba en una botella.
Pendiente de los acontecimientos deportivos del los últimos 30 días.
Saco algunas curiosidades:
Las mujeres son superiores a los hombres en pruebas endurance y ultraendurance.
El maratón del campeonato del mundo lo ganó Gotytom Gebreslase con 2 18 11, tiempo que hasta hace 4 años era clasificatorio para la olimpiada masculina. Muy pocos hombres en América latina hacen mejor tiempo.
En la prueba de 35 km marcha atlética, la peruana Kimberly García hizo el recorrido en menos de 2 horas 40 minutos, algo sumamente difícil de superar por la élite masculina.
En el Tour du France femenino, las primeras 10 le ganan a la mayoría de hombres considerados élite centroamericanos. Entre ellas Annemiek van Vleuton la ciclista de otro mundo.
En la ultramaratón de Badwater la atleta Asley Pauson hizo un tiempo excepcional de 11 horas 49 minutos, ocupando el tercer lugar en la general.
Que está pasando con los élites masculinos, o será que la predicción que vengo haciendo desde los años ochentas, se va a cumplir: La mujer es superior al hombre en los deportes de resistencia y de ultraresistencia.
Todos los domingos llegaba con una nueva medalla participativa de la carrera, que colgaba de su cuello hasta el martes. Vecinos y compañeros de trabajo admiraban al medallista como le decían , a tal grado que le pedían que los entrenara a ellos o a familiares y amigos.
Vio que se estaba desperdiciando como turnero y se dedicó a entrenar. Sacrificó dos fines de semana y llevó el curso de la federación. Ahora sí, entrenador certificado.
Los fines de semana llega con un grupo de pupilos a la recta de la sabiduría, la que está por la Morgue Judicial y en la que cada 100 metros se ubica un «entrenador». Invirtió en un silbato, un cronómetro y una camisa que en la espalda con letras grandes dice COACH.
Por medio de un silbido manda a los muchachos a correr y les cuenta las vueltas al circuito que marcó con embaces de gaseosas.
Su emprendimiento creció ya que formó una sucursal en una pista en donde su hijo mayor es el “entrenador”.
Calentamiento estático, ejercicios específicos para jugar bola, salen a correr al sonido del silbato y les cuenta las vueltas que le dan a la pista.
Una de dos: el emprendimiento heredado viene con los apuntes del curso, o el heredero llevó el curso que desde hace 40 años se imparte basado en la traducción del librillo de la IAAF.
¿Podrá en nuevo Colegio Profesional hacer algo al respecto, o seguirán las federaciones diciendo quién es entrenador o no?
Antonio Ernesto, es un moreno musculoso de metro noventa y ciento cinco kilos.
Desde niño se dedicaba a entrenar lucha grecorromana en su natal Pinar del Río; en donde nació hace cuarenta años.
Llegó a Puriscal en busca de un mejor futuro, se compró un Toyota Corolla de los años noventa, que usaba como Taxi pirata, lo tenía bien «chaneado», lo lava y encera cada vez que puede, le pinta las letras de la marca de las llantas de color blanco, del espejo retrovisor cuelgan dos dados de peluche. El volante está forrado con peluche verde, al igual que el protector del tablero de instrumentos, sobre el que se encuentra un San Antonio, un San Cristóbal y una réplica de la Virgen de los Ángeles. La gente lo llamaba la carroza del cubano.
Un domingo me dijo el cubano, que quería ver un juego de pelota.
El único lugar en donde se juega es el San Cayetano. A las once juegan La Carpio contra Los Toros.
Ok nos dirigimos al estadio.
Ganan por «nockout» Los Toros.
Al iniciar el regreso, viene corriendo un «mae» con un chaleco naranja y un pedazo de palo de escoba, le hace señas al cubano para que baje el vidrio de la ventana.
-Negrito, yo le estaba cuidando el carro.
En eso abre la puerta y se baja del carro con dificultad, ya que los japoneses no diseñaron ese carro para que lo conduzca alguien tan grande.
Al fin sale del carro y abraza de manera muy fuerte al cuida carro, le dice
Mañana es una prueba de resistencia aeróbica: debemos disponer de una hora.
Comienzo caminando 5 minutos de una manera muy tranquila.
Luego, camino 2 minutos, troto 3 minutos, así hasta completar 20 minutos.
Ahora paso a caminar 5 minutos y trotar 5 minutos, durante 30 minutos.
Finalizo con 5 minutos de caminata.
Lo más importante es disfrutar. Si no logra completar el entrenamiento no se preocupe la idea es intentarlo. Si lo ve muy suave, corra más rápido, la idea es que el entrenamiento se adapte a todos los niveles.