En uno de esos desórdenes llamados Carreras Dominicales, Julian se equivoca en un cruce y llega a la meta de último. Madreando a los organizadores. Entre las verdades que dijo, alguna la tomó con humor: “Lo único que gané fue que pagué por 10 km y corrí 20”
Llegan a un portón colorado entrada al cafetal, dos kilómetros antes de la meta.
Está una muchacha tratando de subirlo, por llevar un salveque lleno de cosas innecesarias le impiden subir con soltura.
—Profe: ayúdeme a subir… Accedo y la apoyo, se quita el bolso y sube sin problema, pero para alcanzarle el “Camel” que no pasa por el ancho de la verja, —Necesito se corra y se lo paso. Camina unos cinco pasos, abro el portón que no tenía ningún seguro y se lo alcanzo.
Usted me dijo que le ayude a subir, no que le abra el portón.
Los pedales con escala pie, acababan de ser obsoletos, venía la moda del clip o como le dicen los sabios: automáticos.
Uno de esos locutores de la radio con gran sabiduría, pues transmitía todos los deportes, a los 25 km de la primera etapa de una Vuelta a Costa Rica, notó que los ciclistas no usaban escala pie.
—“Siempre lo dije, ele escala pie, no sirve, es muy peligroso” …
Se aproxima el verano y la gente se prepara para viajar a la playa.
Los mercaderes ofrecen milagros para lucir el cuerpo: pastillas, jarabes, pomadas, entrenamientos, dietas, masajes y cualquier alternativa a la cirugía plástica que es para unos pocos.
De Alajuela a San Miguel de San José de la Montaña, según el entrenamiento de Conde.
El camino era malo y había partes sin pavimentar y los riachuelos no tenían puente, todo un desafío para una bici de ruta con tubulares, aparte del frío del lugar.
Bajo a la velocidad que nos permiten mis 20 años de ese entonces.
Saliendo de Heredia, está la Iglesia de San Francisco, no sé por qué, pero entro.
El santo patrono me saluda al estilo japones, se inclina hacia delante y regresa.
Corro y me encuentro con una señora, “muchacho, que temblor más fuerte” …
Estoy de juez en una carrera de un pueblito. Poco a poco van llegando corredores…
Llega un carro 4 x 4, se baja la atleta, que venía manejando.
Abren la otra puerta y se baja un señor que le cuesta bajar por lo obeso, Abre la puerta trasera y se bajan tres “Golden retriever”, se ven muy gordos, les cuesta caminar.
“Al menos vienen a correr en la plaza.” Me dije.
Al señor le bajan una silla y se instala debajo de un árbol de mango, los perros lo imitan y se echan a su lado.