53 Perdidos en el cafetal

Madrugada de un domingo, Jorge dice que conoce una super ruta, dentro de un cafetal muy grande: “se duran como dos horas dando la vuelta”

Todos los caminos internos son iguales, me parece haber pasado varias veces por el mismo lado: “¿estamos perdidos?” …

Allá abajo se ve un rótulo, corremos y encontramos la leyenda

SI UD ESTÁ AQUÍ, ESTÁ PERDIDO

52. El portón colorado

Llegan a un portón colorado entrada al cafetal, dos kilómetros antes de la meta.

Está una muchacha tratando de subirlo, por llevar un salveque lleno de cosas innecesarias le impiden subir con soltura.

—Profe: ayúdeme a subir… Accedo y la apoyo, se quita el bolso y sube sin problema, pero para alcanzarle el “Camel” que no pasa por el ancho de la verja, —Necesito se corra y se lo paso. Camina unos cinco pasos, abro el portón que no tenía ningún seguro y se lo alcanzo.

Usted me dijo que le ayude a subir, no que le abra el portón.

51. Hortensia

Los martes hacemos repeticiones en la recta a la orilla del río.

Este es frecuentado por borrachitos que amanecen con las pachitas de Cacique. Además de gente que llega a caminar con las mascotas.

Una muchacha sale con su perra, una Pastor Alemán, esta se escapa y se va donde los borrachitos: “Hortensia, Hortensia” grita la muchacha.

—Que susto, pensé que mi mujer me había encontrado—dijo uno de los borrachos.

50. Lo escuchamos por la radio

Los pedales con escala pie, acababan de ser obsoletos, venía la moda del clip o como le dicen los sabios: automáticos.

Uno de esos locutores de la radio con gran sabiduría, pues transmitía todos los deportes, a los 25 km de la primera etapa de una Vuelta a Costa Rica, notó que los ciclistas no usaban escala pie.

—“Siempre lo dije, ele escala pie, no sirve, es muy peligroso” …

48. Cuerpo de playa

Se aproxima el verano y la gente se prepara para viajar a la playa.

Los mercaderes ofrecen milagros para lucir el cuerpo: pastillas, jarabes, pomadas, entrenamientos, dietas, masajes y cualquier alternativa a la cirugía plástica que es para unos pocos.

Escribo lo siguiente:

Instrucciones para lucir un cuerpo en la playa.

  1. Tener un cuerpo
  2. Ir a la playa
  3. Lucir el cuerpo en la playa

47. El «piedrero»

Voy trotando para la pista de Sanrra, subiendo la cuesta de la Escuela, del bajo, por la acera de enfrente, se reúnen un grupo de drogadictos.

Al acercarme, uno de los “artistas” se tira a la calle con un cuchillo.

—Así de buena fe, tenis, el celular y el reloj….

—Sea tan hp, mejor circula que estoy de chicha y puedo matar al primer payaso que se atraviese— le dije.

—Que varas las de mi tata, no aguanta una broma—me dijo mientras caminaba.

46. San Francisco

De Alajuela a San Miguel de San José de la Montaña, según el entrenamiento de Conde.

El camino era malo y había partes sin pavimentar y los riachuelos no tenían puente, todo un desafío para una bici de ruta con tubulares, aparte del frío del lugar.

Bajo a la velocidad que nos permiten mis 20 años de ese entonces.

Saliendo de Heredia, está la Iglesia de San Francisco, no sé por qué, pero entro.

El santo patrono me saluda al estilo japones, se inclina hacia delante y regresa.

Corro y me encuentro con una señora, “muchacho, que temblor más fuerte” …

44. Lo gordos

Estoy de juez en una carrera de un pueblito. Poco a poco van llegando corredores…

Llega un carro 4 x 4, se baja la atleta, que venía manejando.

Abren la otra puerta y se baja un señor que le cuesta bajar por lo obeso, Abre la puerta trasera y se bajan tres “Golden retriever”, se ven muy gordos, les cuesta caminar.

“Al menos vienen a correr en la plaza.” Me dije.

Al señor le bajan una silla y se instala debajo de un árbol de mango, los perros lo imitan y se echan a su lado.