Loa nutricionistas nos recomiendan consumir alimentos y no productos.
Los alimentos es todo lo que es natural. La industria se enriquece con los ultrapocesados y estos son preparaciones industriales comestibles elaboradas a partir de sustancias derivadas de otros alimentos. Son productos mejorados para resultar atractivos al paladar y muy cómodos al poder consumirse en cualquier momento y lugar.
Una buena manera de distinguirlos es el ejemplo de la papa.
En una de las giras, llegamos a un bar, restaurante, pulpería y ferretería de un chino en un lugar escondido del Atlántico.
Nos sentamos en la barra,
–Dos Pilsen y un para de caciques..
El chino sirve y hace unos garabatos en una pizarra que está en la pared a un lado de la barra.
–Chinito, lo mismo y unas papas fritas…
Hace otros garabatos.
–Chinito lo mismo y un paquete de naní..
Continua con los garabatos.
Ante los efectos del cacique con birra, Manolo dice: «este chino es un bateador, que va a saber que dice ahí»… procede a borrar y hacer otros garabatos.
Incorporar en el entrenamiento del running pesas rusas, pueden ayudarte a mejorar tu condición física general. Al incorporarlas a tu rutina, puedes aprovechar los muchos beneficios que tienen para ofrecer. Solo asegúrate de empezar lentamente y escuchar a tu cuerpo para evitar lesiones.
Mejora de la salud cardiovascular: Tanto el entrenamiento con pesas rusas como correr pueden ayudarte a mejorar tu salud cardíaca aumentando tu frecuencia cardíaca y el flujo sanguíneo.
Aumento de la fuerza y la potencia: El entrenamiento con pesas rusas puede ayudarte a desarrollar músculo y aumentar tu fuerza y potencia. Correr también puede ayudar a desarrollar músculo, especialmente en las piernas y los glúteos.
Mejora de la resistencia: Tanto el entrenamiento con pesas rusas como correr pueden ayudarte a mejorar tu resistencia aumentando tu resistencia y la capacidad pulmonar.
Pérdida de peso: Tanto el entrenamiento con pesas rusas como correr pueden ayudarte a perder peso quemando calorías.
Correr una maratón es un desafío físico y mental que requiere meses de preparación. Llevar un diario de entrenamiento puede ser una herramienta invaluable para ayudarte a alcanzar tus objetivos y disfrutar del proceso.
Aquí hay algunas razones por las que llevar un diario de entrenamiento es importante:
Te ayuda a realizar un seguimiento de tu progreso
Te motiva a seguir adelante:
Te ayuda a identificar áreas de mejora:
Te ayuda a prevenir lesiones
¿Qué información debes registrar en tu diario de entrenamiento?
Fecha: Registra la fecha de cada entrenamiento.
Distancia: Registra la distancia total que corriste.
Tiempo: Registra el tiempo que te tomó completar el entrenamiento.
Ritmo: Registra tu ritmo promedio para el entrenamiento.
Notas: Registra cualquier otra nota que quieras tomar sobre el entrenamiento, como cómo te sentiste, el clima o cualquier obstáculo que hayas enfrentado.
Cómo llevar un diario de entrenamiento
Hay muchas maneras de llevar un diario de entrenamiento. Puedes usar un cuaderno, una aplicación para teléfonos inteligentes o una computadora. Lo más importante es que encuentres un método que te funcione y que te mantengas organizado.
Si estás empezando, puedes comenzar con un diario simple que solo incluya los elementos esenciales. A medida que te acostumbres a llevar un diario de entrenamiento, puedes agregar más información, como la intensidad del entrenamiento, el tipo de entrenamiento o la dieta.
Conclusión
Llevar un diario de entrenamiento es una excelente manera de ayudarte a alcanzar tus objetivos de maratón. Es una herramienta valiosa que te ayuda a realizar un seguimiento de tu progreso, mantenerte motivado y prevenir lesiones.
Nuestro cuerpo tiene dos tipos de fibras musculares:
Tipo I lentas
Tipo II rápidas
A como aumentamos de edad, vamos perdiendo fibras rápidas.
Por eso perdemos fuerza más rápido de lo que perdemos músculo y perdemos velocidad, más rápido de lo que perdemos fuerza.
Los ejercicios pliométricos nos ayudan a prevenir esta pérdida. Algunos ejemplos: flexiones de brazos con palmadas, lanzar, correr, patear, sentadillas con saltos, saltos sobre cajón, burpees, entre otros.
Pero no se trata de hacer estos ejercicios por hacerlos, deben estar bien planificados por un profesional en ciencias del movimiento humano.
Principios de los ochenta, en el Edificio de Madera de la UCR surge la idea.
Induni, un médico y estudiante de filosofía, gran amante del maratón. Tenía la biblioteca mas grande de atletismo de la época, ademas de que nos prestaba literatura.
Había corrido ocho veces el Maratón de NY y quería que los ticos se enteraran de que ese deporte existe.
Una vez llegó con la solución:
–Hay un canal de TV que nos apoyó, nos llega la señal de la televisora CARACOL de Colombia y la señal por radio de RCN también de Colombia.
Domingo a las 9:30 am bañados, maquillados e instalados en la TV, vemos los calentamientos de la Edición # 13.
Se da la salida y poco a poco vamos perdiendo el miedo al micrófono.
Cuando los primeros atletas van llegando a la Milla 10, nos cortan la señal.
Pues ese día, al igual que varias veces al año, se juega el clásico de lo que aquí dicen que es futbol.
Nos fuimos a tomar un café, esta vez fue mezclado con los espíritus neutros de la caña, como dice en la etiqueta del Guaro Superior de Reyes.
Llegamos antes de finalizar el primer tiempo del partido de bola y nos comunican que tienen anuncios y solo podemos hacer un resumen al finalizar la mejenga.
Nos esperaban otro par de jaiboles de café
Al fin nos dan la palabra.
–¿Como vieron el partido?
El Dr muy diplomático, dirían en esa época o «Políticamente correcto» ahora.
–El juego estuvo bien, se aprovecharon los errores defensivos, de ahí el resultado… No supimos como quedó el partido, además de que no nos interesaba»
Me tocó el turno y al contrario del Dr
–He visto mejores mejengas en los recreos de la escuela….
Sábado quince de diciembre a las tres de la tarde.
Como todos los años, el tránsito en Heredia centro es insoportable, no se avanza nada, en un carro calculo se duran unos tres minutos en recorrer cien metros.
Estamos en una actividad navideña en la plaza del Carmen, me entra un mensaje de Ronald, el jefe del ICODER de la zona.
–Venga por el paracaídas…
De la plaza a la oficina del ICODER, en esos dos kilómetros se dura igual en carro que caminando, unos cuarenta minutos ida y vuelta, yo llegué a la plaza caminando, ya que vengo en bus, de una universidad en San José.