Señor, si señor…

En un pequeño país nace este Señor: nunca se pudo graduar del cole, pero siempre tuvo muy buenos amigos.

Se inició en el mundo de la política desde muy joven, así durante casi 40 años pasaba de Diputado a Ministro, de Ministro a Alcalde, de Alcalde a Diputado y siempre sin importar el gobierno de turno caía bien parado.

Amasó una gran fortuna durante estos años al servicio de la patria. Pero tenía una máquina de hacer dinero, que guardaba como un gran secreto. Lo había aprendido desde antes de que los llamaran Señor.

Se reveló su gran secreto: era experto en pasar camellos por los huecos de las agujas.

Jocote y los agüizotes.

Jocote era un buen ciclista y buen mecánico, trabajaba con Conde, gran aficionado al ciclismo, se conocía todos los detalles del ciclismo colombiano y mundial, escuchaba por onda corta los programas deportivos colombianos.

Con el tiempo se creyó entrenador y le dieron hasta equipos de alto nivel, bueno para el medio.

Como amante del ciclismo, Conde le daba permiso de entrar al trabajo hasta después de entrenar.

El gran defecto de Jocote es aposar dinero a los famosos tiempos, una lotería clandestina que se jugaba con los números ganadores de la lotería nacional y panameña.la vendían en casa, pulperías y vendedores ambulantes, pagaban hasta 80 veces lo invertido.

Jocote era agüizotero: si pasaba un gato negro, jugaba 09, si pasaba un caballo 04, si el gallo cantaba antes del amanecer 55, si se trasnochaba 88, siempre encontraba su agüizote para comprar tiempos.

Nos tocaba «hacer plano», alguien nos recomendó un circuito con 27 km bastante planos, por los alrededores de Ciruelas, La Guácima, el Roble. La hicimos 3 veces , estábamos cerca de una contra reloj…

Cuando terminó el entrenamiento, disfrutábamos del famoso fresco de sirope con un gato, en la pulpería de Mincho. «El plano siempre es duro», «como cuesta mantener el paso», «voy a buscar un pinón más pequeño» eran las famosas excusas, después de entrenar.

Jocote estaba muy callado, su mente está en otro lado, al rato dijo «pasamos 8 puentes y esto fue tres veces», «8×3=27″…

-Mincho, véndame el 27 en tica y pana…

Nadie dijo, nada, debe ser parte del agüizote.

En la noche nos dimos cuenta de que salío el 24 en las dos loterías.

La radio

Era una costumbre acostarse escuchando programas de radio. Los que más se «vendían» eran los deportivos, bueno de fútbol y de vez en cuando se hablaba de beis, carreras y ciclismo, aparte del boxeo que en esos años había buen nivel.

Cuando llegaba algún personaje del mundo deportivo, lo llevan a la radio.

No recuerdo quien lo dijo, pero se me quedó en el disco duro: «Cuando un jugador no sirve en primeras, lo pasan a segundas, quitándole oportunidad a los jugadores jóvenes, cuando no sirve en segundas, lo nombran entrenador». «Si es entrenador va a reproducir en sus pupilos, los errores que nunca le corrigieron cundo jugaba.

Esto va a traer consecuencias negativas al fútbol.

Que mal después de unos 50 años seguir con los mismo en otros deporte, de ahí que no se vuelven a ver resultados.

Las capacitaciones cuando se dan las aplican los mismos de siempre, les interesa que llegue mucha gente, por eso cobran y fabrican «entrenadores de fin de semana» sin pedir credenciales…

El portón rojo

En una de las pocas ultra trail en el buen sentido de la palabra, las que cumplen el reglamento de la IAAF, que se realizaron en mi país, una organización tuvo la brillante idea de hacer simultaneas varias distancias, con el propósito de darle más oportunidad a otras personas que no aguantan la ultra, o por mejorar las ganancias.

Al llegar al puesto de control (PC) de 70 km, hay una larga fila, esto no lo tomaron en cuenta, creo que puedo seguir hasta el otro PC, comienza un trillo cada vez más ancho, ahí pasa cualquier carro, a lo lejos se ve un portón color rojo, de unos dos metros y medio de alto, que divide dos fincas, no le dejaron espacio a los lados, ni se puede pasar por debajo.

Veo competidores escalando y saltando al otro lado, «la carrera pasa por ahí» veo las flechas de la señalización…

Cuando llego al portón, está una muchacha en su cuarto intento por saltarlo, la gran cantidad de chunches que compró, la mayoría innecesarios no la dejan acomodarse…

-Señor, ayúdeme…

Le pongo las manos con los dedos entrecruzados para que pueda apoyar un pie y sostenerse con las manos con el portón, el sobrepeso de la mochila, le ayuda al aterrizaje… se levanta y sigue.

El portón no tiene candado, abro la aldaba y paso.

Algo que se aprende con los años de competir en estos eventos es a mejorar la observación.

Evite estar sentado

Mientras estamos sentados con la espalda apoyada en el respaldo, la actividad muscular lumbar es nula.

Es todo lo contrario a lo que ocurre cuando estamos de pie o en cuclillas, las dos formas de espera más arcaicas usadas por el hombre.

El trabajo sedentario, las horas de televisión, ordenador y móvil, las horas sociales comiendo, conduciendo, generan una carga de horas sentados absolutamente lesivas para nuestra espalda, que se anquilosa a nivel dorsal y se rectifica a nivel lumbar y cervical.

En la posición de sentados, se produce una presión posterior a nivel discal que, en ausencia de acción muscular lumbar, se convierte en una posición dañina.

Si tenemos que trabajar en documentos o en el ordenador, debemos hacerlo en un standing desk o mesa alta en la que podamos trabajar de pie.

Correr durante toda la vida

Los beneficios para la salud del ejercicio regular están bien documentados. El ejercicio vigoroso regular no solo reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular y otras afecciones metabólicas como la diabetes, sino que también existe evidencia acumulada de que (junto con la reducción de la grasa corporal) el ejercicio regular en la vejez puede ayudar directamente a reducir la incidencia de una serie de cánceres como cáncer de intestino y otras enfermedades degenerativas.

Se sabe que correr produce mejoras en la composición corporal y reducciones favorables en los niveles de grasa corporal, reduciendo así el riesgo de una serie de enfermedades degenerativas, incluso en corredores principiantes.

Sin embargo, un inconveniente de la carrera que se menciona a menudo es que las fuerzas de impacto asociadas con la carrera pueden causar daño acumulativo al tejido conectivo, en particular a los tendones y ligamentos, y que esto a su vez podría aumentar el riesgo de lesiones progresivamente a medida que pasan los años.

Lastimar articulaciones es causa de un mal entrenamiento, en los 80s correr, era el equivalente a salir a hacer fondo, unos 10 km por día entre semana y el domingo el doble. Eso produjo el retiro prematuro de talentos. Se debe entrenar con un plan específico para cada persona, un error es bajar planes de internet o pagarle a un «entrenador» para que lo haga.

El estado de ánimo sigue a la acción.



Para mucha gente, la parte más difícil de cualquier hábito nuevo es simplemente aparecer y empezar.

Es fácil entusiasmarse con el trabajo. Es fácil hablar sobre cómo hacer el trabajo. Es fácil soñar con hacer el trabajo. Realmente es difícil hacerlo.

Un gran mantra que me ha ayudado en mis propias actividades de fitness (y casi todo lo demás en la vida también) es que el estado de ánimo sigue a la acción.

Creemos que tenemos que sentirnos bien y estar motivados para empezar, pero en realidad es todo lo contrario. Comenzar, incluso cuando no nos apetece, es lo que ayuda a generar motivación y estados de ánimo positivos.

Muchos de mis mejores entrenamientos han sido los días en que me desperté sin motivación.

Pero me conozco a mí mismo lo suficientemente bien como para saber que la clave está recién comenzando.

Mi primer Marcha atlética

Era el año de 1972, cuando llegaron unos españoles a dar una capacitación en Marcha Atlética.

Los profesores del Instituto de Alajuela, lo tomaron muy en serio, y comenzaron a ponerlo en práctica. Las lecciones de educación física eran práctica de marcha, si caminamos por la ciudad, encontrábamos gente marchando. Bueno varones, en ese tiempo los hombres y las mujeres no recibían las lecciones juntos.

Como última etapa de la capacitación se hizo una competencia desde el IdeA hasta el parque central mas o menos 1 km. de marcha. Lástima que esas capacitaciones quedan en nada, se logra el objetivo: que la gente participe, marchamos unos 400 estudiantes. Había nivel, no hay duda. El problema de las autoridades deportivas siempre es y será ese. No hay interés.

Todos con el uniforme de física, camisa blanca con el escudo del colegio en letras verdes, pantalonera blanca, medias bancas y tenis «Bilsa» blancas.

Era un verdadero uniforme, todos iguales, no habían tenis caras, como la idea de que entre más caras marchas más rápido.

Cada 100 metros habían jueces, si se cometía falta le marcaban la espalda con tiza roja.

En el parque está el locutor de Radio Alajuela, que le dio cobertura, como si fuera un partido de bola. Y estaba entrevistando al ganador, mi vecino Maximiliano. En los años 70 era difícil encontrar a alguien que mida mas de 1.80, Max mide 1.85.

Del parque me voy para la casa. Y lo primero que cuento. «Mi mama ganó Max»…
-Con esas patas como no…

Medir el esfuerzo.

Una escala de esfuerzo percibido, es algo muy subjetivo para tener un control de la intensidad en deportes de resistencia.

Vivimos en un mundo en donde los aparatos tecnológicos nos dominan, pero sin embargo hay algo que no nos puede medir ningún aparato.

Mi percepción de esfuerzo.

Lo que para mí es muy duro es personal y no existe nada que me contradiga.

Esta escala es muy útil a la hora de entrenar, Se debe percibir entre 5 y 6 cuando hacemos un en bici, corremos o nadamos.

Y entre 7 y 8 cuando hacemos piques o subimos cuestas.

Al principio seria bueno que tuviera la escala de esfuerzo percibido en la mano, en el momento de anotar el valor tras los 30’ de finalizar la sesión, y aprendiera a asociar las sensaciones al número que identifica el esfuerzo.

La nave

Por la mañana de un jueves, salgo en bici a buscar cuestas, cuando entro al famoso cafetal de La Cubana, me llegó un olor a aceite quemado, y escucho una moto, me digo que mal, es capaz que hay maes en endurance y me van a joder cuando bajo…

Al rato, veo una super nave, y mi amigo Carlos fumando a la sombra de un árbol:

-«Mae que dicha que lo veo, lo iba a buscar a su chante», «acabo de reconstruir esta nave que me encontré botada en un aserradero y la estoy probando, como ud conoce tantos caminos, dígame un lugar que sea un verdadero reto para probarla»

Mae se me ocurre una finca en La Aldea de Sarapiquí, tiene tres colinas que son bravas subiendo y bajando, el dueño me conoce y varias veces las subí corriendo.

-«Me dice cuando y jalamos, esta nave pide barro a gritos»

Llegue sábado en la madrugada, se duran como cuatro horas en llegar.

La nave es un DKW 4×4 de fabricación alemana modelo entre 59 y 68, ya que le sirven los mismos repuestos a esos 10 años. La encontré en un aserradero y eran 3 carros, de los tres hice uno y encontré el color original en Alajuela y el mago de la rotulación le hizo el escudo original en los guardabarros delanteros. Me contaba Carlos.

Llegamos a Puerto Viejo sin problema, cargamos gasolina, tanque lleno y 2 pichingas para llevar junto con 4 cuartos de aceite para 2 tiempos, ese carro trabaja con mezcla de gasolina con aceite. Nos faltan 56 km de camino malo.

Durante este recorrido, el carro se comporta de manera excelente, ningún ruido raro y el motor sonaba bien, aunque hace años no escuchaba un 2 tiempos. Par de sustos en las curvas tan cerradas del camino, pero todo bien.

Llegamos al pueblo, lo primero que veo son los tres cerros y me vienen los recuerdos de bajar con el barro hasta los tobillos y en el ultimo tramo un barro colorado muy resbaloso, si me resbalo corriendo, como será en el 4×4. Entramos al Bar, que es un salón grande con mesas de madera y una barra larga que en ese momento habían tres campesinos tomando cerveza.

Carlos pide Pilsen y yo pido una Pilsen con whisky, luego de 3 cervezas con ese líquido ámbar que estaba dentro de una botella de J y B que nos vendían como si fuera whisky. Voy a pedir la cuenta.

«Lo noto un toque nervioso»
-¿De qué?,

Vamos a subir y bajar colinas a gran velocidad con un carro que tiene 60 años y que fue reconstruido con piezas de otros carros, por un aficionado a la mecánica.

«Bueno a lo que vinimos»

-Señor, la cuenta, cuando viene con dos Pilsen, los señores de la barra los invitan.

«Que pena, pero para que termine de matar la nervia»

A los 5 minutos, viene uno de los campesinos con 2 cervezas y nos dice: «señores, ¿les puedo hacer una pregunta?» «uds son del OIJ, verdad»

-Carlos: como supo…

-Me acabo de ganar 10 mil pesos, aposté 5 mil a cada uno a que ustedes son del OIJ. «Vieron gané la apuesta» vamos al carro y verán, se vinieron los otros dos…

El campesino dirigiéndose al escudo que está en el guardabarro, lo señala y les dice «tres letras» que les dije…

¡Seguro que no sé leer…!