El HIIT es un entrenamiento válido que no ha mostrado complicaciones al ser aplicado a adultos mayores (>60 años).
Los protocolos de este entrenamiento aplicados durante periodos de 4-16 semanas con una frecuencia semanal de 2- 3 sesiones parecen obtener resultados satisfactorios.
En concreto, trabajar en periodos de tiempo desde los 15 segundos a los 4 minutos a una intensidad submáxima (70 -90%), tendría efectos positivos para la salud.
Estos efectos estarían relacionados con mejoras a nivel cardiovascular, pulmonar, hemodinámico, lipídico, muscular y cognitivo. Todos los días a partir de las 10 am en Heredia, entrenamos.
Luego de un calentamiento y unos 20 minutos de trote, encontramos una recta de 150 – 200 mts de largo, tratamos de correr lo más rápido que podamos y regresamos caminando, la idea es hacer entre 6 y 8 repeticiones.
En los setentas salir a correr era algo extraño, la gente lo insultaba «busque brete, viejo vago», «se está cayendo el café», «que dice Rafel», el referente del atletismo era Rafael Angel Perez; ahora no hay ninguno.
No habían pronadores, suprinadores ni neutros… las tenis eran las mismas para todos, algún experto en mercadeo o reproductor de anuncios me va a contradecir.
Cuando se competía en la pista del Nacional, solo se podía competir, no se podía entrenar, solo los amigos de los amigos podían hacerlo. Era la única pista con medidas oficiales y cuando se salía del país, se salía a competir, no a hacer turismo deportivo.
El calendario de carreras era hecho con criterios técnicos.
La primer carrera era El Chirripó, para sacar fuerza, La Calendaria para velocidad, San Juan para mantener un ritmo en 21 k y el Maratón de la Cervecería, que era en agosto. si no podía correrlo en diciembre había otro maratón, el de las Fiestas de San José. Y siempre con las mismas tenis, se corría por un trofeo, si quedaba entre los 3 primeros o una medalla si llegaba entre los primeros 100, camisetas a veces las rifaban o se las daban a los primeros 50.
Con los años aparecen carreras sin planificación, ni medidas, ni jueces… solo por hacer dinero. Medallas y camisetas para todos, incluso para los que solo pagan inscripción.
No hay tiempo de descalificación. En un maratón puede durar 5,6 o mas horas. En una media hasta 4 horas o más.
En fin, todo cambia… Ya ni los récords permanecen, parece que los borraron.
Desde que se dejó de construir infraestructuras para Juegos Nacionales, empezaron a pavimentar calles alrededor de las plazas.
Por primer vez, o al menos que recuerde, la gente comenta y critica como en caso de Oreamuno, la medida, las curvas, los carriles, que van a meter bicicletas, que 1800 mssn no sirve para trabajar oxigenación…
Curiosamente ni en Orotina, ni la pista que querían hacer en Puriscal , cumplen con ninguna norma técnica y la gente no comentó nada en las redes sociales.
Algunos dicen que es preferible eso, a no tener nada, conformismo del tico.
Esto me recordó los años 90s cuando iban a hacer una «pista» en un pueblo, a raíz de Juegos nacionales, el Alcalde siempre quiso que la plaza tuviera el máximo permitido, sin importar que la «pista» quedara de 440 metros.
El día de la inauguración, el Alcalde dijo algo así, si mas recuerdo «Y nos damos el taco de contar con la pista de atletismo más grande de Costa Rica.»
Teníamos por costumbre en la casa de mis tías (la otra casa como le decía) tertuliar después de almuerzo, casi siempre con mi tío abuelo Enrique.
Me contaba de la famosa maratón de 116 kilómetros entre San José y Puntarenas . Salía del Parque Central y finalizaba en la Estación del Tren. Se realizó entre 1914 y 1938, Enrique participó en tres ocasiones. Que bueno sería recordar o haber anotado las anécdotas que me contaba sobre las mismas.
Pero hoy recordaba que Costa Rica fue invitada a participar en unas competencias en Cuba en los años 30.
Para la prueba de 10 km las autoridades deportivas de entonces inscribieron al ganador de la maratón San José – Puntarenas, partiendo del argumento que si nadie le ganaba corriendo más de 100 km, en Cuba en los 10 km nadie le podría ganar.
Claro, eso fue hace 100 años, supongo que ahora no suceden esas cosas.
Ciclista profesional y filósofo, el se hace llamar ciclosófico.
«Mi ambición fue doble. Por un lado, la de hablar de filosofía para un público amplio, muy poco habituado a leer, el público de los deportistas. Aquí generalizo porque conozco a numerosos lectores asiduos en el pelotón ciclista. Y, por otro lado, también quería mostrar a un público de intelectuales la riqueza del mundo del deporte y de las personas que lo habitan.»
Su nuevo libro La société du peloton: Philosophie de l’individu dans le groupe, explica la soledad de las personas que reflexionan con una excelente analogía.
«La batalla dentro del pelotón se está librando. Todos los componentes del equipo están tratando de colocar a sus líderes en la mejor posición en el momento decisivo. Se sacrifican. La escapada finalmente se rompe, ahora debe resistir el regreso del grupo principal. A pesar de En su rivalidad, los fugitivos deben colaborar y armonizar sus esfuerzos si quieren mantener su liderazgo. Solo habrá un ganador y, sin embargo, este último no puede esperar cruzar la línea de meta primero sin contar con el trabajo de otros». Un deporte individual practicado en equipos, el ciclismo nos recuerda nuestras más profundas contradicciones. Como toda organización humana, el pelotón está formado por diferentes «clases sociales» donde el lugar de cada persona está asignado según su papel a desempeñar: los primeros de la cuerda (los líderes), los directores ejecutivos (los capitanes de ruta), los proletarios (aguadores). Este universo jerárquico, con sus juegos de poder y servicios intercambiados, donde se exacerban todos los impulsos y donde es necesario llevarse bien, el autor lo conoce bien ya que lo practica a diario. Entonces, ¿qué nos puede decir este microcosmos ciclista sobre lo que está en juego en este gran pelotón que llamamos sociedad? En un momento en que se multiplican las crisis globales -ecológicas, sanitarias, ideológicas-, ¿no somos como este corredor ambiguo y recalcitrante que privilegia su propio interés, sin ver que esto perjudica a toda la comunidad? «Vélosophe» consagrado por sus crónicas en Le Monde y por su libro Socrate à Vélo, Guillaume Martin nos ofrece un viaje personal por las incongruencias de nuestro tiempo, donde el deporte sirve de modelo para repensar la sociedad. ¿Y si el camino se encontrara en el matrimonio de dos disciplinas que todo parece oponerse? En una ética de las cumbres donde la filosofía y el deporte se buscan y se familiarizan.
Con los medios de comunicación, casi nunca el lector percata si se trata de un plublirreportaje, publicidad pura o información, este último muchas veces no es real y se da por la falta de conocimiento de quien informa, o por mala intención.
El casitico es clásico, veamos algunos ejemplos que se me ocurren.
Casitico hace el mismo tiempo que la medallista olímpica, quedó a tan solo 2 segundos del oro olímpico en la prueba de 100 metros… esos 2 segundos en esa prueba son una eternidad, son 18 metros de diferencia.
Casitico llega de primero en la contra reloj individual, a solo 3 minutos… 3 minutos en 17 km son casi 2800 metros de diferencia.
Casitico clasifica para la olimpiada, le faltó un minuto para alcanzar la marca mínima. Con la marca mínima se va a participar, bueno si ese era el objetivo del atleta, está bien, pero pensemos más allá.
Por último cuando viene la carrera del Chirripó siempre informan de que como es el cerro más alto de Costa Rica, esta tiene mayor desnivel, ya que es la cumbre del país lo que la convierte en carrera más dura de centroamérica.
Lo menos que debe hacer un comunicador es al menos manejar las reglas del juego…