
En una de las escuelas en donde trabajé, con el apoyo (solo moral) del Comité de “deportes” formé una escuela de atletismo, así me quedaba a la salida del trabajo, para apoyar a interesados en atletismo.
Unos tres meses después vienen los Juegos Estudiantiles y una madre de familia me dice: “Mi hijo entrena con XX, por eso no la traje nunca a entrenar con usted y tiene que llevarlo a los juegos Estudiantiles.
—Belleza de “animala” … me dije.
