De regreso al trail libre.

Y el tiempo nos da la razón.

Mi filosofía de entrenamiento o de movilidad siempre fue diferente. evité las aglomeraciones de personas, dejé de ser del montón. siempre escogí el medio de transporte menos dañino, viajé al trabajo por muchos años en bicicleta.

Evitamos el entrenamiento masivo, solamente un grupo muy pequeño en el que podía controlar, sin maquinas ni espejos.

Busqué gimnasios al aire libre, lejos del montón de máquinas sudadas y gente tomando selfies:

– «espejito, espejito, ¿quién es el más …?

Como pionero de trail, siempre salí solo o en grupos de dos personas como máximo, no era una moda, que como tal, el tiempo la volvió mas un paseo grupal, una exhibición de «chunches» innecesarios», que el zapato, el reloj, la camisa, medias, calzones, licra…

En los 80s salíamos a la montaña con una bolsa con agua, que dejábamos escondida a la entrada de un potrero y tomábamos agua al regreso, solo llevábamos un caramelo o un banano.

Los zapatos de correr eran los mismos, para la pista del antiguo Estadio Nacional, las carreras de calle o los entrenamientos en trail.

Al igual que desde hace años, trato de correr con lo mínimo, las mismas chanclas, las uso en la pista, en los maratones y en las ultras. La alimentación siempre fue con alimentos y sin productos, escojo las carreras, que no sean de «plástico» ni desfile de modas.

Evito aglomeraciones, en los 80s no existían esos paseos recreativos en los trillos, porque no era moda.

Los gimnasios de máquinas siempre los evité y siempre entrené movimientos y no músculos.

Este año, el bicho nos obliga a salir de los gimnasios llenos de máquinas obsoletas y a regresar al aire libre , a no salir con mucha gente, a no compartir el mismo recipiente.

Los colegas con título deben reinventarse, o cambiar de profesión. Más calidad, menos cantidad.

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