69. El perro se robó al niño

Empezaba diciembre y trazamos la ruta del KilĂłmetro Vertical, con la ayuda del presidente de la Junta de EducaciĂłn de la Escuela a la que favorecĂ­amos con lo recaudado en la carrera, quien muy cordialmente nos invitĂł a almorzar.

Después de varias horas de volar machete, abriendo camino, llegamos a la casa del baqueano.

Nos bañamos con una maguera y le dimos de comer a la perra que nos acompañó.

—Pasen adelante, dijo la señora de la casa.

La perra sale corriendo de la casa con algo en el hocico, era el niño del portal.

68. Sin agua

Organizamos un “fondo” en montaña un 31 de diciembre en vista de que solo  habĂ­an San Silvestre de calle.

El organizador trabajaba en los Acueductos Municipales y tenía que tener el teléfono conectado por alguna emergencia.

Termina en entreno en un bar, al calor de las cervezas, le avisan al amigo que hay una fuga de agua en un pueblo cercano.

—Para qué quieren agua un día como hoy, como si no vendieran guaro.

67. La cortesĂ­a quita el podio

En una de esas carreras de campo traviesa dentro de una finca.

Lugar secreto de la ruta (solo los amigos de los amigos entrenaban en la ruta antes de la competencia)

Muy buena marcación y asistencia, hasta 100 metros antes de la meta, pues había un gran barreal y a la vuelta a unos 50 metros está oculta la meta.

Cuando llego al barreal, trato de cruzarlo majando las piedras, cuando oigo:

“compa dĂ©jeme pasar” —adelante, dele. El amigo  hace un sprint: “se escucha en los parlantes: y llega el tercer lugar de la competencia”

66. Opiniones

En uno de los talleres de atletismo, algunos grupos siempre mandan “atletas” a tratar de contradecir.

Todo iba normal hasta que llegĂł el momento de preguntas y respuestas.

Alguien pregunta por mis zapatos.

—¿Esas tenis para que son?

—Las uso para correr distancias cortas, largas y muy largas en carretera, ya que la suela es lisa.

—¿Correría un maratón con ellas?

-—Acabo de hacer los 50k de la Habana

—Neco, Pepe y Lucho, maratonistas, gente que sabe dicen que sin amortiguamiento no sirven…

Prefiero no contestar…

65. Mundial Argentina 78

Siempre nos sentábamos a hablar paja y fumar en los corredores de Ciencias Sociales. Un compa lleva una radiograbadora para escuchar por radio los partidos de México, cuando eso Costa Rica no era potencia mundial.

Juega México contra Polonia y un profe de Inglés sale del aula para preguntar sobre el partido.

El compa saca del bulto un casete con la narraciĂłn de un gol mexicano. Todos gritamos y el profe sale emocionado, al segundo gol, se dio cuenta llamĂł a seguridad y nos sacaron.

64 Desayunando

En una Vuelta a Costa Rica, nos toca desayunar a la par del equipo gringo.

Cuando los maes del equipo, ven a los rubios desayunando cereal con leche y banano, se antojan y piden los mismo.

Sale la etapa y aparecen los dolores de estĂłmago.

Están acostumbrados a desayunar pan con mantequilla y paté.

Por imitar o por antojados les produce una diarrea que hace perder valiosos minutos.

63. La entrevista

Suena el teléfono:

-«Buenas, hablo de la empresa xxx que se especializa en deportes y estamos entrevistando a personas que practican deporte al menos tres veces por semana»

-Me viene a la mente mi proyecto Deportista Callejero y como amante de la EspecializaciĂłn de la no-especializaciĂłn combino crossfit con paleotrainner, corro con calzado minimalista y practico la calistenia, me considero un buen candidato…

-«¿Cuántos años tiene?»

-xx

-«Hay corazón se me pasa de la edad? Muchas gracias»

62. Misma noticia, diferentes medios

Radio: nos informa la Federación, que el ciclista quedó de décimo en el mundo, gran noticia para el deporte nacional.

TelevisiĂłn: 30 segundos de publirreportaje sobre el ciclista, Top 10 en el mundo, sensacional, uno de los mejores de todos los tiempo.

Periódico: El ciclista quedó de décimo en el mundo y al final (safis) publican la tabla de posiciones, décimo de doce participantes.

61. El abrazo del oso

Llegó en busca de un mejor futuro, se compró un Toyota Corolla de los años noventa, que usaba como Taxi pirata. La gente lo llamaba la carroza del cubano.

Un domingo me dijo que querĂ­a ver un juego de pelota.

Nos dirigimos al estadio.

Al iniciar el regreso, viene corriendo un «mae» con un chaleco naranja y un pedazo de palo de escoba, le hace señas al cubano para que baje el vidrio de la ventana.

-Negrito, yo le estaba cuidando el carro.

Sale del carro y lo abraza.

-Muchas gracias, mi hermano, Dios te bendiga…