32 La llamada

Era una cuesta muy larga en pavimento, voy en la gravel, cuando me alcanza un muchacho en una de alta gama de ruta, a unos doscientos metros comienza la cuesta más brava, sigo a mi paso – pasito tun tun – lo alcanzo y le paso, cual resentido aumentó la velocidad y en media curva se detiene, saca el celular y se pone a hablar. Sigue el terreno muy plano y sigo al mismo pasito. Me alcanza de nuevo, le digo:

–¿Cómo pudo llamar? Aquí no hay señal…

31 Nuevas categorías en los maratones

Tradicionalmente los corredores se dividen en hombres y mujeres, a la vez que por edades: menores de 18  juveniles, 18 a 30 mayores, 30 a 35 Veteranos A, 35 a 40 Veteranos B y así hasta quemar el alfabeto.

En las últimas competencias Internacionales, las federaciones y los periodistas inventan categorías, así si quedó de 18, fue el segundo latino y primer centroamericano.

Solo falta algo así, llegó de 85 de 90 atletas…

“Primer tico, segundo centroamericano, décimo latino, primer padre soltero, con deudas en Gollo.”

29 El origen de las carreras virtuales

Fin de semana sin carreras, el lunes nos reunimos en la cafetería para contar lo acontecido.

—10 km en 32:21

—12 km en 41

—Media maratón en 1:12

Y así seguían saliendo exageraciones, recuerden que el atleta es como el pescador, siempre se escapa el más grande.

La diferencia es que antes se quedaba en el equipo y eran gratis, ahora se publica en las redes sociales y hay que pagar por participar.

28 Comprando zapatos para correr

Todos los vendedores insisten en el tipo de pisada y con eso, te venden el zapato personalizado.

En una carrera Marco se gana un par y me pide lo acompañe a la tienda.

—¿Qué tipo de zapato busca?

—Unos azules para que vallan con el uniforme

—¿Qué tipo de carreras hace?

—Las de los domingos

—¿Cuál es su tipo de pisada?

—¿Qué es eso?

—Si tiene pronación o supinación, o es neutro

—Mae yo me curé de todo eso con “Lamisil”

27 Aunque se vista de seda

En uno de muchos viajes laborales a la Zona Norte, esta vez con motivo de la inauguración de un gimnasio de un pueblito.

Me designan a  Felipe el chofer que siempre usa corbata, a petición del Alcalde, primer orador del evento, lo recogemos en su casa, sale con pantalón de mezclilla y camiseta, pues es sábado y no trabaja.

Llegamos al pueblo y mientras Felipe parquea el auto, le digo a uno de los organizadores:

–– El Alcalde es que usa jeans, el de corbata es un bombeta, para que no se embarquen.

26 El hijo del entrenador

Jorgito siempre quiso correr 5000 metros en Juegos Nacionales, a pesar de los esfuerzos de su padre, nunca lo pudo seleccionar, pues solo aceptan un atleta por evento.

Una vez aceptaban dos y quedó de tercero.

El año pasado solo participaron dos en 5000 marcha, Jorge tuvo la genial idea de llevarlo a competir, así no solo aseguraba la participación, sino qué ganaría la medalla de bronce.

Todo un año de entrenar, llega a Juegos y queda de cuarto, Grecia inscribió un marchista.

25 Agüizotes

Era mejor mecánico que ciclista, pero con un gran defecto, las apuestas a los tiempos. En el taller, siempre enseñaba el libro de los Sueños que le compró a una bruja.

Nos tocaba entrenar en plano, Jocote era feliz en ese terreno.

Hicimos tres vueltas con un calor bestial. Llegamos donde el Chino a tomar una zarzaparrilla con un gato, alimento de campeones.

“Salimos 8 y le dimos 3 vueltas al plano… 8 x 3 = 27… Chino carguemos el 27 para los chances.” Dijo Jocote.

Nadie dijo nada.

“El primer premio de los chances fue el 24”

24 Cacería nocturna

En un pueblo,  donde sale un solo bus al día, pasa a  las 8 y 20 aproximadamente cuando viene de Chepe y regresa las 4 y 20, si no se llega a tiempo al camino principal, nos deja.

Salimos tarde,  “la cazadora” se fue. Armamos la tienda en la plaza, pues el pueblo más grande está a  20 km y el trillo está lleno de serpientes.

Debido a la fuerte lluvia, Toñito nos dejó dormir en su casa construida en madera.

Por la noche escuchamos ruidos en el techo y el piso.

––No se asusten, son culebras cazando ratones”…

23 La máquina que juega ajedrez

Luego de ganar partidas en el Club Internacional y participar en segunda división, me reclutan para un Torneo Universitario.

Por los corredores de la sede habían instalado unas máquinas, partidas a los cajeros automáticos, donde se podía jugar contra un algoritmo.

Seguido de noventa minutos y una gran sudada, finaliza la partida y quedamos tablas.

¡Qué alegría!

Me sale un papelito, al tilo recibo de un cajero con la siguiente leyenda:

“Acabamos de quedar tablas”, ya aprendiste a mover las piezas y recomienda algunos libros de la biblioteca de la universidad.