42. La tía

Nunca quiso estudiar, era atleta élite, cuando no lo quisieron patrocinar, se hizo entrenador.

La tía era amiga del presidente del comité de deportes consiguió la carta de recomendación y le prestó los cincuenta mil pesos que vale el curso de fin de semana.

Puso un anuncio en redes sociales “Entrene con el que sabe”

—¿Ud estudió en alguna universidad?

—No, pero mi tía casi gana el examen de admisión.

41. Coincidencia

Se pone de moda correr con reproductores de música, aunque en algunos no se pueden escoger canciones, esto queda totalmente al azar.

Entreno un fondo de 3 horas y cargo unas 50 canciones, el tiempo en el trópico es impredecible y muy localizado.

Entro y salgo de las montañas, con sol, pero curiosamente cuando llueve, suena:

“Nunca llueve en el sur de California,
pero chica, ¿no te han avisado?
Diluvia, chico, diluvia.”

Canción de Albert Hammond

40. La co – piloto

El rally al igual que todos los deportes al aire libre son discriminatorios con las mujeres pues siempre es un problema orinar.

Estamos en el PC4 en un lugar alejado del mundo, mientras ajustan los frenos de la nave, María me pide la acompañe a algún lugar en donde pueda orinar, otro problema es caminar y bajarse el traje anti-fuego.

Le indico un lugar entre un cañal,

—Uy, viene corriendo, sosteniendo el traje, —cuando intenté orinar siento algo muy frío que me tocó las nalgas.

39. El mae de las piscinas.

Los miércoles entrenábamos la “élite” en las zonas verdes de la escuela, mal llamada piscinas.

Nos acompaña un mae que algunos no habíamos visto, el de mantenimiento de la piscina.

Aguantó el entrenamiento, el domingo viene la San Juan y el que no hace el tiempo, queda fuera del equipo, pues hay recorte presupuestario.

El día de la compe, calentó con nosotros, salió intentando pegarse, llegamos a la meta y quedaba un minuto para quedar por fuera, faltaba José que llegó con el de mantenimiento.

Tiempazo, ud antes corría:  No jalaba sacos en el mercado y me pagaban por saco.

38. Vendo, vendo

Traía un par de tenis en una bolsa.

—Me las trajeron de Panamá, pero no me quedaron, las vendo baratas, son 43.

Preste para probar.

—¿Cuánto valen?

—25 rojos, ok tome

Cuando se trata de probar el otro zapato, busca al vendedor, que había desaparecido.

—jueputa ladrón, me vendió dos zapatos derechos.

37 ¿Ocupa factura?

Le decían el escalador, tanto por su gran capacidad para subir cuestas en bicicletas, como por su  talento para progresar en la venta de repuestos.

De todo el país llegaban los ciclistas, era la única venta de repuestos para bicis profesionales, hoy le llamarían de alta gama.

Al escalador lo buscábamos los que no teníamos patrocinadores ya que sin factura teníamos un buen descuento.

Se revienta el cable del descarrilador y me voy a la tienda.

—¿El escalador?

—Tuvimos que despedir al “Chino”

—¿Por qué chino?

—Cacha Mucho…

36. El monje

Desde niño se dedicó al taekwondo,  con los años dedicó su tiempo para convertirse en moje.

Sigue con la afición al deporte, usa huaraches como parte de su devoción y corre con ellas.

Los miércoles nos acompañaba a la pista a entrenar repeticiones, siempre llegaba con un rosario y fue la intriga: creíamos que rezaba mientras corría, o que era para que lo acompañara y no se lesionara, hasta que alguien le preguntó.

—Es para contar las vueltas—nos comentó el amigo.

35. El mago

Se ponen de moda los entrenamientos localizados y la gente va a los gimnasios con fines estéticos.

Me llega una de esas carajillas que en mis tiempos les llamaban plásticas.

—Profe necesito aumentar las nalgas, las piernas y bajar la cintura, eso cuanto puede tardar, unos tres meses.

—Creo que se equivocó de lugar, ni que fuera mago.

34. Contando los metros

Desde que se jubiló como maestro, le dedica tiempo completo a la natación, quiere hacer aguas abiertas.

Se ingenió una manera muy didáctica de contar los metros en la piscina, puso un ábaco en un extremo y así cada ida y vuelta son 50 metros y corre una bola del ábaco…

En un descuido, le corro tres bolas, cuando oigo un grito de felicidad:

¡Que grande, como he mejorado en los 2000 metros!

33. No habla español.

Viene una ultra y se corre por la carretera Heredia – San Isidro, luego de muchos kilómetros corro 5 minutos camino 3.

Caminando me alcanza una corredora patrocinad:  zapatos, medias altas, licra, camisa y visera “Compress”.

Le paso y me trata de alcanzar, sigo caminando y me pasa…

Llega un pickup y  le dan una botella de un líquido de colores, me ofrece y no le contesto, estoy en otras, se quedan viendo las chancletas, el short y la camiseta blanca tradicional.

“Andrea no te preocupes, eres la mejor, el señor no es tico, no habla ni español” —dijo el “entrenador”