
Un café con aceite de coco y cacao: tres productos que comparten origen y energía. No hay suplementos importados ni fórmulas complicadas, solo ingredientes que nacen del trópico, del mismo clima que moldea el cuerpo que entrena.
El café despierta, el cacao suaviza, el aceite de coco sostiene. Juntos forman una mezcla sencilla que, más que un pre-entreno, es un ritual. Antes de mover el cuerpo, se enciende la mente. Antes del esfuerzo, la calma.
En un mundo lleno de batidos artificiales, volver a lo natural es casi un acto de resistencia. Este pequeño trío tropical me recuerda que la fuerza no siempre viene de afuera, sino de lo que cultivamos cerca, lo que tiene raíz y sabor a tierra.
