Las primeras millas universitarias.

En los años setenta, el teléfono más cercano estaba en casa de mis abuelos.

Se aproximaba la milla universitaria que siempre se corre el primer miércoles de clases.

Suena el teléfono.

Mi abuelo contesta: ¿Cuál de los tres Guillermo, mi abuelo y mi tío se llamaban igual?

–Habla el entrenador, que no se le olvide la milla que es este miércoles.

«Lo llamaron no se quién de una milla»…

Contesta mi abuela: ¿Quién es usted y para que lo llama?

«Preguntaron por algo de una mina»…

El auténtico ejemplo del teléfono roto…

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