Fortaleciendo los pies

Llegamos al chante del colombiano, como siempre que terminamos de entrenar, desayunamos donde Jhon a lo que Mario llama su oficia.

El entrenamiento de hoy consistió en correr descalzo por la playa, primero calentamos con un poco de pliometría y luego piques de velocidad, 100, 200, 300 y 400 metros. Con esta edad debemos estar lo más fuerte que se pueda.

Poco a poco se va notando el progreso de mi compañero de colegio, de hace más de cincuenta años. Al igual que va mejorando la calidad de la comida, Jhon está aprendiendo a no ofrecer procesados ni cerveza al desayuno. Algo es algo, vamos por buen camino.

Se escucha una moto, llegó el correo y trae las tan esperadas sandalias para correr. Que belleza, ahora viene el proceso de adaptación.

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