Este principio busca que el corredor “corra toda la vida”, que no se “queme” en unos pocos años, sino que la carrera sea un mantenimiento, un “estar en forma”, un “ir cargando pilas” a fin de que el paso de los años no suponga una merma muy significativa en el entrenamiento/competición. Es evidente que, por el paso de la edad, se van perdiendo facultades, y no solo físicas, también hay un cierto deterioro mental o cerebral. Está comprobado, por ejemplo, que a partir de los 25-30 años, empieza un lento al principio, pero rápido después (desde los 50 años) involucionar del hombre.
