
Estamos muy ceca del Torneo de Surf de Boca de Barranca y todas las madrugadas viajamos ida y vuelta a la playa y al colegio.
Mi viejo escarabajo prácticamente volaba en esas cuestas, será porque estaba muy bien afinado o porque a los 18 años no se tiene miedo de nada.
Un día viene detrás un Mercedes deportivo y por más que lo intentó no nos adelantó.
Hay que cargar gasolina y en la gasolinera, también estaciona:
—¡Abra, para ver que putas anda ahí en lugar de motor
