
Llegan a un portón colorado entrada al cafetal, dos kilómetros antes de la meta.
Está una muchacha tratando de subirlo, por llevar un salveque lleno de cosas innecesarias le impiden subir con soltura.
—Profe: ayúdeme a subir… Accedo y la apoyo, se quita el bolso y sube sin problema, pero para alcanzarle el “Camel” que no pasa por el ancho de la verja, —Necesito se corra y se lo paso. Camina unos cinco pasos, abro el portón que no tenía ningún seguro y se lo alcanzo.
Usted me dijo que le ayude a subir, no que le abra el portón.
