
Voy trotando para la pista de Sanrra, subiendo la cuesta de la Escuela, del bajo, por la acera de enfrente, se reúnen un grupo de drogadictos.
Al acercarme, uno de los “artistas” se tira a la calle con un cuchillo.
—Así de buena fe, tenis, el celular y el reloj….
—Sea tan hp, mejor circula que estoy de chicha y puedo matar al primer payaso que se atraviese— le dije.
—Que varas las de mi tata, no aguanta una broma—me dijo mientras caminaba.
