
Nunca quiso estudiar, era atleta élite, cuando no lo quisieron patrocinar, se hizo entrenador.
La tía era amiga del presidente del comité de deportes consiguió la carta de recomendación y le prestó los cincuenta mil pesos que vale el curso de fin de semana.
Puso un anuncio en redes sociales “Entrene con el que sabe”
—¿Ud estudió en alguna universidad?
—No, pero mi tía casi gana el examen de admisión.
