
Le decían el escalador, tanto por su gran capacidad para subir cuestas en bicicletas, como por su talento para progresar en la venta de repuestos.
De todo el país llegaban los ciclistas, era la única venta de repuestos para bicis profesionales, hoy le llamarían de alta gama.
Al escalador lo buscábamos los que no teníamos patrocinadores ya que sin factura teníamos un buen descuento.
Se revienta el cable del descarrilador y me voy a la tienda.
—¿El escalador?
—Tuvimos que despedir al “Chino”
—¿Por qué chino?
—Cacha Mucho…
