
Era mejor mecánico que ciclista, pero con un gran defecto, las apuestas a los tiempos. En el taller, siempre enseñaba el libro de los Sueños que le compró a una bruja.
Nos tocaba entrenar en plano, Jocote era feliz en ese terreno.
Hicimos tres vueltas con un calor bestial. Llegamos donde el Chino a tomar una zarzaparrilla con un gato, alimento de campeones.
“Salimos 8 y le dimos 3 vueltas al plano… 8 x 3 = 27… Chino carguemos el 27 para los chances.” Dijo Jocote.
Nadie dijo nada.
“El primer premio de los chances fue el 24”
