
Luego de ganar partidas en el Club Internacional y participar en segunda división, me reclutan para un Torneo Universitario.
Por los corredores de la sede habían instalado unas máquinas, partidas a los cajeros automáticos, donde se podía jugar contra un algoritmo.
Seguido de noventa minutos y una gran sudada, finaliza la partida y quedamos tablas.
¡Qué alegría!
Me sale un papelito, al tilo recibo de un cajero con la siguiente leyenda:
“Acabamos de quedar tablas”, ya aprendiste a mover las piezas y recomienda algunos libros de la biblioteca de la universidad.
