
Entrenábamos para un campo a través de cinco kilómetros u ocho como dice el afiche, se inicia la costumbre de usar kilómetros más pequeños.
Era un circuito de cuatro vueltas, dentro de un bosque.
Se cruza un pequeño riachuelo, y ahí fue el primer pleito con Tita, mi perra beagle odia mojarse.
Primer vuelta, pasamos de cuartos, aún podemos ganar podio.
Segundo y último pleito: no quiso correr más, pues habían ardillas en lo árboles, se detuvo a intentar cazarlos.
Su instinto fue superior a cualquier carrera.
