
En Costa Rica habían carreras de “Ultratrail” que por la dureza del terreno y la poca participación, siempre estábamos solos.
Responsables de cuidar la hidratación y alimentación, pues cada puesto de control estaba a 10 km de distancia, en caso de no perderse.
En una de estas me alcanza mi amigo, el maestro, saca de su bolso un termo con café negro que me ofrece en una taza desechable con un super emparedado de pan blanco con frijoles, huevo duro y tomate, que devoro sin pensar en las consecuencias:
Sorpresa puedo comer lo que sea…
