
Al inicio de todo campeonato hay sorpresas: un desconocido empezó a ganar todos los domingos, era rubio y vivía en Grecia.
El macho tenía un gran secreto pues no podía ganar todo.
En una carrera en su pueblo natal, como no había público lo descubrimos, tenía un gemelo y corrían la mitad de la carrera cada uno, se cambiaban la camisa con el número de inscripción y hacían el relevo.
