
3 am, un café con aceite de coco y a entrenar.
Hoy fue diferente, Coco mi perro no se levantó, como lo hace siempre que corremos, al llamarlo me quiso morder.
El fondo de hoy es subir por los cafetales, hasta el higuerón del tercer tomatal y regresar.
Disfruto de la soledad y de mis habilidades para ubicarme en la oscuridad con un foco frontal.
En la única parte plana de la ruta, escucho quejidos y siento escalofríos en la nuca: ‘¡Iiiiih, iiiih…!
Regresando rompí el récord mundial de velocidad por dicha iba en ayunas.
