
Ciclista profesional y filósofo, el se hace llamar ciclosófico.
«Mi ambición fue doble. Por un lado, la de hablar de filosofía para un público amplio, muy poco habituado a leer, el público de los deportistas. Aquí generalizo porque conozco a numerosos lectores asiduos en el pelotón ciclista. Y, por otro lado, también quería mostrar a un público de intelectuales la riqueza del mundo del deporte y de las personas que lo habitan.»
Su nuevo libro La société du peloton: Philosophie de l’individu dans le groupe, explica la soledad de las personas que reflexionan con una excelente analogía.
«La batalla dentro del pelotón se está librando. Todos los componentes del equipo están tratando de colocar a sus líderes en la mejor posición en el momento decisivo. Se sacrifican. La escapada finalmente se rompe, ahora debe resistir el regreso del grupo principal. A pesar de En su rivalidad, los fugitivos deben colaborar y armonizar sus esfuerzos si quieren mantener su liderazgo. Solo habrá un ganador y, sin embargo, este último no puede esperar cruzar la línea de meta primero sin contar con el trabajo de otros». Un deporte individual practicado en equipos, el ciclismo nos recuerda nuestras más profundas contradicciones. Como toda organización humana, el pelotón está formado por diferentes «clases sociales» donde el lugar de cada persona está asignado según su papel a desempeñar: los primeros de la cuerda (los líderes), los directores ejecutivos (los capitanes de ruta), los proletarios (aguadores). Este universo jerárquico, con sus juegos de poder y servicios intercambiados, donde se exacerban todos los impulsos y donde es necesario llevarse bien, el autor lo conoce bien ya que lo practica a diario. Entonces, ¿qué nos puede decir este microcosmos ciclista sobre lo que está en juego en este gran pelotón que llamamos sociedad? En un momento en que se multiplican las crisis globales -ecológicas, sanitarias, ideológicas-, ¿no somos como este corredor ambiguo y recalcitrante que privilegia su propio interés, sin ver que esto perjudica a toda la comunidad? «Vélosophe» consagrado por sus crónicas en Le Monde y por su libro Socrate à Vélo, Guillaume Martin nos ofrece un viaje personal por las incongruencias de nuestro tiempo, donde el deporte sirve de modelo para repensar la sociedad. ¿Y si el camino se encontrara en el matrimonio de dos disciplinas que todo parece oponerse? En una ética de las cumbres donde la filosofía y el deporte se buscan y se familiarizan.
