
Unos minutos antes de las cinco de la mañana, entrenando en el sendero con «Tita» mi perra beagle, en la marca de los doscientos metros, se encuentran dos borrachitos con una «burbuja» como le dicen borrachos y aficionados, a la presentación de 360 cc de guaro Cacique.
Cuando entreno velocidad, para evitar accidentes, Tita corre sin la correa del collar.
En uno de los piques, «al puro frente» de los borrachitos, veo a lo lejos una muchacha con un perro, este se le escapa y se viene corriendo hacia Tita.
Bajo la velocidad, para proteger a la perra, pero lo que querían era jugar.
— Hortensia, no se le acerque a los borrachos— grita la muchacha.
—Jueputa susto, pensé que mi mujer me había encontrado— comenta un borrachito.
