
Jocote era un buen ciclista y buen mecánico, trabajaba con Conde, gran aficionado al ciclismo, se conocía todos los detalles del ciclismo colombiano y mundial, escuchaba por onda corta los programas deportivos colombianos.
Con el tiempo se creyó entrenador y le dieron hasta equipos de alto nivel, bueno para el medio.
Como amante del ciclismo, Conde le daba permiso de entrar al trabajo hasta después de entrenar.
El gran defecto de Jocote es aposar dinero a los famosos tiempos, una lotería clandestina que se jugaba con los números ganadores de la lotería nacional y panameña.la vendían en casa, pulperías y vendedores ambulantes, pagaban hasta 80 veces lo invertido.
Jocote era agüizotero: si pasaba un gato negro, jugaba 09, si pasaba un caballo 04, si el gallo cantaba antes del amanecer 55, si se trasnochaba 88, siempre encontraba su agüizote para comprar tiempos.
Nos tocaba «hacer plano», alguien nos recomendó un circuito con 27 km bastante planos, por los alrededores de Ciruelas, La Guácima, el Roble. La hicimos 3 veces , estábamos cerca de una contra reloj…
Cuando terminó el entrenamiento, disfrutábamos del famoso fresco de sirope con un gato, en la pulpería de Mincho. «El plano siempre es duro», «como cuesta mantener el paso», «voy a buscar un pinón más pequeño» eran las famosas excusas, después de entrenar.
Jocote estaba muy callado, su mente está en otro lado, al rato dijo «pasamos 8 puentes y esto fue tres veces», «8×3=27″…
-Mincho, véndame el 27 en tica y pana…
Nadie dijo, nada, debe ser parte del agüizote.
En la noche nos dimos cuenta de que salío el 24 en las dos loterías.
