
Desde hace algún tiempo, tengo la intensión de escribir sobre algunas anécdotas ocurridas en tantos años de correr, principalmente en la montaña. Antes de continuar quiero presentarme: no soy el mejor corredor de montaña, pero soy de los pioneros de este deporte, corro desde 1975. No soy el mejor entrenador pero tengo años de leer, escribir y participar en congresos sobre el tema.
Diferenciemos un poco lo que son las carreras de montaña, estas se corren fuera de las carreteras, tienen mucho desnivel, tenemos que subir… una vez en una ultramarathon una amiga chilena me dijo “si encuentras una cuesta que pueda subir un carro, no estas corriendo en montaña”. En Costa Rica existen muchos lugares en donde se puede hacer montaña, es un país privilegiado por la geografía.
Algunos años atrás corrí mi primer montaña. Vengo de la “calle” de los turnos dominicales de 10 km con un promedio de 35 minutos y de los dos maratones anuales Maximalta en agosto y San José en diciembre, en menos de 3 horas. Y una vez que se corrieron los 100km en Guápiles, bueno una ultra de calle es una ultra y de esto estaré hablando en artículos posteriores.
Estamos acostumbrados a hablar de minutos por kilómetro y de pulsaciones por minuto y de todas esas cosas que nos venden.
La carrera sale en un terreno plano de unos 200 metros, se dobla a la derecha y comienza la subida por un camino de tierra… pasamos unos alambres de púas. y comienza la montaña… el no estar preparado para el calor, la velocidad que impuse al principio ya esta cobrando. Al final de una cuesta esta el puesto de asistencia, veo el reloj 15 minutos, me digo 3 km en 15 minutos 5 minutos por kilómetro, para ser este terreno, estoy sobrado.
Me extraña un poco la asistencia no hay “bolis” de agua, nos dan un vaso de cartón y un voluntario se va a recogerlo, además de la tapa de dulce que rechazo, por el ¿para qué? … A la vuelta, se inicia un descenso y veo un rótulo Km 1, se me bajó el autoestima y el orgullo de corredor de calle, se me fue por la borda la hora quince que iba a hacer en estos 21 km. Y me aterrizó en la realidad.
La preparación del corredor de montaña debe ser diferente al de la calle.
