
Miércoles de entrenamiento, 5 am camino a San Isidro, luego de caminar, estiramientos dinámicos y hipopresivos, comienzo con un trote suave, hasta iniciar las cuestas.
La idea es correr cuesta arriba entre mil y mil doscientos metros y recuperar hasta poder silbar una estrofa de una canción. No uso reloj.
En la primer recuperación, pasa una «runner» y me dice -Señor, se cansó- no contesté, estaba mas concentrado en bajar las pulsaciones y pensando en el trabajo de calistenia que me esperaba.
Tercera cuesta, veo delante unas medias de futbolista, tenis con plataforma, licra, camiseta sin mangas y mangas fosforescentes, con el logo de su runner team; delante una «camiona» como les decíamos a los 4 x 4 en la jerga surfista de los setentas.
En el plano taconeaba, supongo que el que maneja la camiona con logos, no es el entrenador, o es un «entrenador» de finde que no corrige errores.
Última cuesta y retorno, aumento el ritmo.
-Usted es la mejor de Costa Rica, no se preocupe, el señor no habla ni español. – Dijo el conductor mientras le ofrecía un líquido color naranja.
