Sentir el viento en la cara y todo el cuerpo es un don de la naturaleza.
No estamos encerrados dentro de un carro para evitar que se escape el aire acondicionado.
Nos movemos como el viento. Sin ruido y sin humo.
Sentir el viento en la cara y todo el cuerpo es un don de la naturaleza.
No estamos encerrados dentro de un carro para evitar que se escape el aire acondicionado.
Nos movemos como el viento. Sin ruido y sin humo.