
El agotamiento o sobreentrenamiento se da principalmente por un entrenamiento mal dirigido, normalmente causado por no tener un balance entre volumen – intensidad y recuperación.
Esto es común cuando a un deportista le prescriben un plan de entrenamiento de otra persona y se sobrepasa la capacidad de adaptación de un sujeto, al no respetar el Principio de carga progresiva: “sus sistemas orgánicos dejan de ser eficaces para afrontar nuevos esfuerzos, la fatiga se prolonga y se produce una grave disminución del rendimiento deportivo, acompañada de un conjunto de síntomas fisiológicos y psicológicos de agotamiento, que desemboca frecuentemente en el abandono de la práctica deportiva”.
La RPE (escala de percepción del esfuerzo) nos puede ayudar a percibir esto antes de que aparezca.
